Comer mejor para ti y para tu bebé.
Durante el embarazo cambian las necesidades y pueden aparecer náuseas, aversiones, estreñimiento o dudas sobre los alimentos. La consulta nutricional ayuda a organizar comidas tolerables y variadas, respetando las indicaciones del equipo que sigue tu embarazo.
Revisamos tu alimentación, horarios, antecedentes, actividad y suplementos prescritos. Hierro, folato, yodo, calcio y vitamina B12 merecen atención, pero la necesidad de suplementación y su dosis se valoran individualmente. No todas las mujeres necesitan los mismos productos.

Seguridad alimentaria sin complicarte.
Trabajamos las precauciones con alimentos crudos o poco cocinados, lácteos no pasteurizados, conservación de sobras y especies de pescado con mayor contenido en mercurio. La forma de preparar y almacenar los alimentos es tan importante como elegirlos.
También buscamos opciones para repartir las comidas, mantener una hidratación adecuada y adaptar la compra a los alimentos que toleras. El objetivo no es comer por dos ni seguir restricciones para adelgazar, sino acompañar una etapa que requiere cuidado y seguimiento.

Si hay diabetes gestacional o una dieta vegetariana.
Podemos adaptar la planificación si existe diabetes gestacional, una alergia, celiaquía o un patrón vegetariano. En diabetes gestacional, la alimentación se coordina con los controles de glucosa y el tratamiento indicado; no se retiran los hidratos de carbono de forma indiscriminada.
En una alimentación vegana, la vitamina B12 necesita una estrategia de suplementación adecuada. Revisamos también la variedad proteica y las fuentes de hierro y calcio. Si aparecen vómitos persistentes, incapacidad para beber o pérdida de peso importante, contacta con tu equipo sanitario. La consulta nutricional no sustituye ese seguimiento.
Dieta mediterránea y cuidado de la microbiota.
La base de mis planes es una dieta mediterránea personalizada. Prestamos atención a la variedad de alimentos vegetales, las legumbres, la fruta, las verduras, los cereales integrales, los frutos secos y el aceite de oliva, ajustando cada elección a tu edad, salud y tolerancia.
El cuidado de la microbiota intestinal forma parte de este enfoque: trabajamos qué alimentos aportan fibra, cómo introducirlos sin molestias y qué hábitos favorecen una alimentación constante. También hablamos de movimiento, descanso y organización. No existe una microbiota “perfecta” ni un alimento que la transforme por sí solo. Si tienes síntomas o restricciones, lo adaptamos contigo. Descubre mi enfoque de microbiota y nutrición.




