Crecer con una alimentación variada.
La alimentación infantil debe acompañar el crecimiento y las necesidades de cada etapa. En consulta revisamos las rutinas de casa, el comedor escolar, las preferencias, los horarios y las dificultades que preocupan a la familia. También valoramos los antecedentes y la evolución del crecimiento cuando esa información está disponible.
La propuesta se adapta a la edad y a las habilidades del niño. No se trata de aplicar una dieta de adulto en pequeño ni de perseguir un peso sin contexto. El trabajo con madres, padres o cuidadores permite que los cambios sean coherentes y prácticos.

Más recursos, menos presión en la mesa.
Organizamos desayunos, comidas, meriendas y cenas con alternativas accesibles. Practicamos cómo presentar verduras, legumbres, frutas y otras preparaciones sin convertir cada comida en una negociación. La repetición tranquila de alimentos y el ejemplo familiar ayudan a construir familiaridad.
Si hay selectividad intensa, dolor al comer, problemas de deglución o dudas sobre el crecimiento, conviene valoración pediátrica y, si procede, un abordaje conjunto. Las alergias y restricciones requieren una planificación específica para mantener la seguridad y cubrir las necesidades.

Qué trabajamos en consulta.
- Rutinas familiares y horarios que faciliten comer con calma.
- Variedad, texturas apropiadas y organización del menú semanal.
- Ideas de meriendas y comidas para el colegio y las actividades.
- Adaptación de alergias o enfermedades diagnosticadas, en coordinación con pediatría.
- Educación alimentaria sin mensajes de culpa ni etiquetas sobre el cuerpo.
Atiendo a familias en Toledo y online. Para la atención de menores trabajamos con sus representantes legales. La primera visita nos permite decidir por dónde empezar, evitando introducir demasiados cambios a la vez.
Dieta mediterránea y cuidado de la microbiota.
La base de mis planes es una dieta mediterránea personalizada. Prestamos atención a la variedad de alimentos vegetales, las legumbres, la fruta, las verduras, los cereales integrales, los frutos secos y el aceite de oliva, ajustando cada elección a tu edad, salud y tolerancia.
El cuidado de la microbiota intestinal forma parte de este enfoque: trabajamos qué alimentos aportan fibra, cómo introducirlos sin molestias y qué hábitos favorecen una alimentación constante. También hablamos de movimiento, descanso y organización. No existe una microbiota “perfecta” ni un alimento que la transforme por sí solo. Si tienes síntomas o restricciones, lo adaptamos contigo. Descubre mi enfoque de microbiota y nutrición.




